jueves, 15 de marzo de 2018

El feminismo radical y la banalización del mal



Estimados, comparto mi artículo de este jueves en el semanario Voces, publicado en su página 11.

El feminismo radical y la banalización del mal

Mientras algunas chicas juegan a ser "revolucionarias" tirando bombitas de pintura a una Iglesia, otras juegan a la adolescente antisistema grafiteando paredes con arengas de muerte a los "machos" y otras repiten lugares comunes respecto de su enemigo teórico -el todopoderoso y maléfico "patriarcado"-, siguen muriendo mujeres casi a diario en tragedias que distan mucho de ser comprendidas desde la arenga panfletaria de las chicas bienpensantes de la Coordinadora de Feminismos.

La espectacularidad de la marcha del Día de la mujer, el simulacro de la corrección política al que varios se afilian cada 8 de marzo, se suma a la morbosa espectacularidad con la que los medios informan sobre la muerte de mujeres, en un combo de gestos y declaraciones que poco aportan a solucionar la verdadera dimensión de una tragedia que se juega en espacios distintos. La lucha es educativa, es cultural, y debe incorporar a esas mujeres y esos hombres que son los que difícilmente participen de las marchas, los grafiteos contra el patriarcado o se dediquen a taparse la cara y tirar pintura a las iglesias.

Nuestra crisis no es tanto de violencia de género como de aprecio y respeto por la vida ajena. Nuestra crisis es moral, es de valores deseables para alcanzar la debida convivencia. Difícilmente sea un aporte el de estas chicas que lejos viven de los contextos críticos donde se desarrollan mayormente los dramas que envuelven a la muerte violenta de sus congéneres.

Nos encaminamos a una nueva banalización del mal, donde mucho tendrá que ver la saturación de discursos panfletarios en contra de los hombres, que terminan cansando a propios y ajenos y que poco aportan a la comprensión de la igualdad de género y al intento de frenar la violencia imperante (por el contrario, parecen tener un cierto interés en incendiar del todo la pradera).

Es representativo lo que se dejó escrito en algunos muros de la ciudad tras la marcha del 8M. Uno de esos muros reza (en clave de esa peculiar religión en la cual se ha convertido el feminismo radical): “Un macho muerto, un macho menos”. ¿Acaso se puede justificar de modo alguno esta apología de la violencia, esta incitación a la muerte del otro? Este graffiti es sintomático de esa lógica de incitación al odio que despliegan algunas mujeres autodenominadas feministas.

No son menos representativos los cánticos esbozados durante la marcha. ¿Corear al ritmo de Gilda: “No me vino la menstruación. Si alguien tiene misoprostol, que lo habilite", es parte de la "revolución"? ¿Acaso esto no supone banalizar la lucha por la igualdad y la denuncia de la violencia de género? ¿No significa un acto mayor de frivolidad y de falta de respeto frente a la tragedia que a diario viven muchas mujeres? ¿El camino es la actitud patotera, mezclando alegremente cumbia pop y villera con consignas feministas de nivel panfletario, al mejor estilo de los barras bravas fuboleros, iconos del “macho primitivo”, por cierto?

Desde esa mirada, no hay lugar a la discrepancia y el debate. Se aniquila la diferencia desde una perspectiva binaria, donde todo se resuelve en un a priori ideológico de "buenas" y "malos".

La lucha feminista, desde el lugar del tapabocas, el grafitti apelando a una guerra de género y el sacar la lengua al "macho" y al "cura" , se encamina a ser un nuevo negocio de venta de remeras antisistema (que sobretodo usarán las chicas y los chicos bienpensantes, claro). 

Definitivamente, el camino debería ser otro.

11 comentarios:

vicky dijo...

Es difícil argumentar con una persona que ya de entrada descalifica a quienes intenta criticar: las “chicas” que “juegan” a ser feministas. Es claro que en vez de intentar entender al otro, el juego es el de descalificar. Pero justamente por eso decidí escribir en qué sentidos estoy en desacuerdo con tu columna.
“Nuestra crisis no es tanto de violencia de género como de aprecio y respeto por la vida ajena.” Sin embargo las mujeres y niños son desproporcionalmente víctimas de violencia doméstica y sexual. Pero aún si es cierto que la “crisis” es de “aprecio y respeto por la vida ajena”, el feminismo tiene una explicación para eso. La dominación del otro a través de la violencia, la infravaloración del cuidado al otro y la compasión, así como la celebración, por otro lado, de actos peligrosos y temerarios, son característicos de un sistema de valores vinculados a la hiper-masculinidad, con el cual hombres y mujeres (pero particularmente hombres) son criados. El feminismo, por lo tanto, no se limita a la inequidad estructural entre hombres y mujeres, sino que es una crítica a un sistema cultural, económico e ideológico que está atravesado por la dominación de un género sobre el otro; en otras palabras, el patriarcado.
En este sentido, la “muerte al macho” no es un llamado a la violencia hacia los hombres, ni hacia ningún hombre en particular (o al menos no debería). Es un llamado a la aniquilación de un modelo de hombre, un areté. El macho es el hombre que nunca llora, el que no se enamora, el que ninguna mujer le dice qué hacer y al que los hijos obedecen; el macho es el que está dispuesto a poner en su lugar a quienes osan humillarlo o contradecirlo. Las feministas no creemos que los hombres sean machistas por naturaleza, sino que están bajo presiones de hiper-masculinidad desde que nacen y eso se manifiesta en expresiones de masculinidad tóxica, es decir, de “macho”. El feminismo, por lo tanto, como teoría crítica de la sociedad, pretende liberar a las mujeres y niñas, pero también a los hombres y niños, de las presiones culturales del sistema de valores del patriarcado.
Finalmente, la violencia hacia la mujer es algo que existe en todas las clases de nuestra sociedad. Si es cierto que las víctimas son desproporcionalmente de “contextos críticos”, más aún debemos marchar, hablar y luchar aquellas que podemos hacerlo. “No tenés derecho a hablar de esto porque no te tocó a ti” es una receta para la inacción y que además no tiene ninguna validez lógica. Varias mujeres que conozco, que no son de “contextos críticos”, han sufrido distintos tipos de violencia de pareja, casi todas las mujeres que conozco (incluyéndome) han sufrido abuso sexual de algún tipo, y TODAS las mujeres que conozco han sufrido acoso de parte de extraños en la forma de bocinazos, “piropos”, manotazos y persecuciones. Las mujeres uruguayas tenemos miedo de caminar solas en la noche. El patriarcado no es un enemigo teórico, para nosotras está presente todos los días.
No dudo de que haya actitudes panfletarias, desinformadas y violentas en esta pluralidad de feminismos, pero lo que hay por detrás es un verdadero grito de ayuda. Lamentablemente no me encuentro en el país, sino me hubiera sumado a mis compañeras a cantar con alegría nuestras verdades, porque antes no pudimos, y porque tal vez mañana tampoco podremos.
Sólo te urjo, que antes de descalificar todo un movimiento porque “el camino debería ser otro”, que escuches, preguntes, te informes. Que hables con estas “chicas” para ver qué tienen para decir, porque tal vez han tenido experiencias que explican su grito de revolución.

jujocas dijo...



Vamos, vamos, ni tanto ni tan poco...

Soy feminista y eso lo probe arriesgando mi vida hace mucho poniendo mi vida en riesgo en un hospital de mujeres que me habian dicho era bueno.

Es comprensible la indignacion de tantas que han vivido bajo nuestra pata por tantos milenios.

La debilidad fisica de la mujer la ha llevado a usar su lengua como arma defensiva, lo que hacen en general muy bien, por lo que les dicen que 'provocan' al hombre que les pega o mata.

No por ello defiendo la irresponsabilidad de abortar matando a ese ser humano que crece dentro de ellas, si no han podido prevenir, dar curso y darlo en adopcion pero no contribuir a la matanza gigantesca actual.

Hay que educar pues se ha probado que los violentos contra mujeres es en general conducta aprendida en el hogar y pasa de generacion a generacion, las mujeres nos 'pertenecen' y si se quieren independizar, hay que castigarlas.

Pero tratar de comprender sus actuales reacciones violentas que surgen de milenios de opresion masculina, que sigue hoy en formas mas sutiles.


Fernanda Alanís dijo...

Excelente respuesta.

Anónimo dijo...

Soy mujer y comparto absolutamente lo que señala Pablo. Algunas congéneres están equivocando el camino, adhiriendo a un hembrismo que termina mostrando la misma cara de lo que criticamos por machismo.
Esas mujeres no me representan, ni tampoco aplaudo los paternalismos del hombre cuando las mujeres nos victimizamos, cosa que sucede habitualmente, y se presentan condescendientes con las pobrecitas débiles que no pueden valerse por sí mismas.
Ni machismo ni hembrismo.

Agustina

jujocas dijo...



El machismo lo vemos por todos lados, pero hay hembrismo tambien. Conozco casos de hombres debiles que se dejan prepotear e insultar por sus esposas, algo que yo jamas toleraria. Pero la respuesta valida es explicarles claramente que eso no va, sin violencia alguna, y si continuan chau pinela, buscate otro servil y debil que te tolere. Hombres sabios respetan y aman a mujeres fuertes, inteligentes, independientes, pues es una relacion rica en muchos aspectos, la mujer sumisa hace una buena esclava pero muy pobre esposa.

Beatriz dijo...

Soy mujer y estoy totalmente de acuerdo con tu comentario Pablo. Hay mujer que viven un sometimiento permanente ,ya no tienen autoestima, solo las acompaña el miedo. Generalmente la violencia comienza psicológicamente y muy maquillada, como por ejemplo " mi amor deja tu quédate en casa después yo lo traigo" , la mujer siente que hay amabilidad pero puede comenzar el no dejar que esa mujer sea ella y pueda tener libertad. También pasa que esas mujeres vienen con formaciones como quela mujer se debe totalmente a su casa y los trabajos de su hogar. Es un tema muy delicado . No estoy de acuerdo que los hombres son todos de terror , de hecho la vida me dio dos hijos varones y un nieto varon.Yo vea una violencia instalada en la sociedad, perdida de valores y respeto por el otro. Quizas este muy equivocada pero las marchas han alimentado la violencia. No se puede eliminar la violencia con mas violencia. Hay que ayudar a sanar alas victimas y ayudarlas a salir de ese lugar . Hay que ayudar a los jóvenes que se van formando con una visión errónea de actitudes toxicas.

Patricia dijo...

Hola Pablo, soy mujer por supuesto y quiero agradecer tus palabras que tan inteligentemente has usado en este blog. Lamentablemente muchas veces me siento avergonzada de mi "género" cuando veo y escucho las barbaries que replican algunas de ellas, el odio, la mediocridad, pobre autoestima y sobretodo la violencia. Estamos invadidos por estas personas con el cerebro lavado, es realmente muy triste que gente joven y otras no tanto sean carne de "cuentos políticos"; solamente la educación, la cultura y mentes sanas podrán salvarnos, por ahora no veo cambios.
Saludos

Marina Morelli Núñez dijo...

Sr. Romero

Recibo usualmente sus correos, y destaco que a diferencia de otros trabajos-donde denota experticia, rigurosidad y conocimiento sobre el tema que trata-, éstas líneas sobre feminismos no invitan a la reflexión o al debate, ni desarrolla pensamiento crítico alguno. Resulta muy evidente el desconocimiento que tiene sobre la temática.

Si acaso intentara definir lo que transmite, diría que éstas líneas son un balde lleno de ignorancia, soberbia, juzgamiento, desprecio y misoginia. Reservaré la duda sobre si también son malintencionadas, o solo obedecen a la biblioteca que le falta para pronunciarse con propiedad sobre el tema.

Matar al macho para quedarse con la hombría de bien, es un proceso intimo, complejo y a contracultura, que emprende quien quiere y puede. Ojalá el tiempo le obsequie la posibilidad de matar a su macho, o al menos, de revisar el modelo de masculinidad hegémonica que el patriarcado propone. Hasta tanto, le solicito me elimine de su lista de correos de distribución, para evitar recibir trabajos esta naturaleza o análoga.




Anónimo dijo...

Me congratula saber que al fin alguien llama a las cosas por su nombre. He leído su anterior artículo, "El género de la violencia" y su argumentación es impecable e implacable.
Se entiende la reacción de quienes profesan esa nueva religión llamada "hembrismo".
Gracias al filósofo Romero por sus excelentes reflexiones.

Anónimo dijo...

Romero: Me pareció muy intereante el comentario de la Sra. Vicky. Si hubieras tenido una charla con ella antes de escribir tu artículo, el mismo seguramente habría sido de diferente tono, más mesurado y menos dramático.
Le das demasiada importancia a los comportamientos violentos de un porcentaje mínimo de las mujeres que luchan por la igualdad.
Hay que pensar más en las mayorías y no tanto en minorías que escandalizan pero que no representan a las mujere cabalmente.
Me llamó la atención que en ninguna de las respuestas y creo que tampoco tu dices que esos hombres machistas que de una u otra manera pretenden someter a las mujeres, fueron criados por mujeres que en muy buena parte generaron en ellos subrepticiamente o descaradamente su comportamiento machista.
Qué hubiera dicho tu mamá si de chico te encontraba jugando con una muñeca de tu hermana............?

bookies dijo...

Al escritor, ¿es eso lo que tienes que decir al respeto del movimiento feminista? Señalar esa parte, que efectivamente no me representa, pero que está presente en cualquier manifestación del índole que sea. Repito, dedicar una columna como esta, y presentarla con bombo y platillo... sí es cierto, se pasan esas chavas... pero eso no es lo que está en juego... y si se elimina una causa por eso... más bien es un pretexto no creen????