martes, 22 de febrero de 2011

Sobre Tinelli y la regulación de los contenidos televisivos

Estimados/as, los invito a escuchar el audio del programa radial sobre “El año que vivimos en Tinelli”, en donde compartí diálogos con el filósofo y médico José Portillo y con Pablo Silva Olazábal, conductor de La Máquina de Pensar (1050 am, Radio Uruguay, http://piensamaquina.blogspot.com). Allí, abordamos la cuestión de la “tinellización” de la televisión y planteamos la pregunta sobre los límites –o no- que se deben poner a la llamada “tv de entretenimiento chatarra”, sobre si es una forma de “entretenimiento” que genera disvalores y que, por lo tanto, sería adecuado regular en sus contenidos. O no. Así, se puso en juego la pregunta sobre si hay que regular los contenidos televisivos o si es preferible evitar una política que puede abrir el camino a la censura negativa...y si esta pregunta -en su dimensión ética- es válida o no plantearla frente a fenómenos de entretenimientos como el de Tinelli y los contenidos que allí se presentan. A su vez, nos preguntamos -e intentamos responder- sobre qué rol pueden jugar o no los educadores -y lo padres, claro- frente a impactos culturales como el que significa la "tinellización" de la televisión.

Son bienvenidos sus comentarios en este espacio del blog, para continuar el debate abierto.

El audio lo pueden escuchar online en:

Y lo pueden descargar en formato mp3 desde:

10 comentarios:

Dias de miércoles dijo...

Creo que la opción sería dar mejores formatos a buenos contenidos y crear diversion sobre contenidos que son aburridos.
Tenemos a los contenidos que nos dan desde la escuela que son mas que aburridos y a uno le dan ganas de salir a la calle a aprender de verdad.
Si fueramos mas divertidos y pemisivos como sociedad , quizas no necesitaríamos regular tvchatarra : solo nos juntaríamos a reírnos, a pensar, a contar, a experimentar mas y mejor...
Activamente
Y eso¿ cómo lo logramos ? Es mucho mas difícil que censurar o regular un programa basura.

jorgefaral dijo...

Te escuché sobre Tinelli y coincido en todo lo que dijiste. Conocía la opinión de Popper por un artículo que leí hace un tiempo. Y eso que Popper es un gran liberal en cuanto a ideas.

Es complejo el tema Tinelli, tanto en su porqué como en su solución. Es al mismo tiempo síntoma y potenciador de una enfermedad social. Toynbee diría de una cultura en desintegración: vulgaridad en el arte (música, literatura, cine, baile, lenguaje, farándula), banalización del sexo, degeneración de la ciencia y la religión en superstición, búsqueda de la felicidad a corto plazo y sin esfuerzo.

¿Remedios? Los hay. Cualquier realidad social, humana, como decías, tiene límites, debe enmarcarse éticamente: no puedo hacer lo que se me antoje sin tener en cuenta las consecuencias que pueden afectar a otros negativamente. Hay que poner límite a los que atropellan sin ética en los mass-media. Libertad sí, pero con responsabilidad. Y viceversa. ¿No hay instituciones que arbitran y juzgan en lo comercial, en el tránsito, en la salud, etc.? ¿Por qué no puede haber en la industria del entretenimiento? Hay que debatirlo públicamente. Es responsablidad de los actores políticos, cuya misión es servir a la comunidad resolviendo estos problemas que enferman a la democracia.

Otro remedio que veo más eficaz aunque más a largo plazo (¿por eso no lo encaran los políticos?) es la educación de valores y contención de antivalores dentro de la familia. ¡Qué temazo! por todo lo que implica. Sería un interesantísimo tema de estudio.

Abrazo, Pablo, y felicitaciones por la intervención. Gracias por hacer pensar.

Jorge

Anónimo dijo...

Al mencionar a Tinelli pienso en aquel texto de Savater Eduquemos mejor , donde habla de los idiotas suficientemente preparados.Sólo que acá se trataría de idiotas (en el mejor sentido griego como aquel que no tiene conciencia ciudadana)insuficientemente preparados .(IIP)
Creo que no carece de valores de hecho serán negativos ,lo banal, la idiotez , etc Confieso que en una oportunidad , intenté ver todo el programa de Tinelli o Gran Hermano y no pude....
El tema de la censura es difícil, pues siempre en algunos regímenes de tendencia totalitaria podría ser la excusa para eliminar pensamientos desde la diversidad.
¿Quién regula? ¿Quién censura?
Se me dirá que poco puede hacer el educador , frente a medios tan poderosos .Lo mejor sería la autoelección crítica pero mientra tanto no dejemos de educar en este aspecto que además de ético es estético.
Prof.Manuela López Dopico

Miguel Ángel Peña dijo...

¡Gran tema! Lo vengo pensando desde hace mucho tiempo. Tanto que se habla de la educación, ¿y los medios de comunicación?
De entrada y de manera tajante rechazo cualquier tipo de censura.
Pero pueden haber otras soluciones. Lo veo por el lado de la autoregulación: un acuerdo entre medios de comunicación, representantes de la educación, asociaciones civiles...
Miguel

Mario dijo...

Pero… ¡ya hay censura! Ver el caso Urruzola Premio Bellas Artes.

Además, a mi me plagió escenas Teveciudad, con doble dictamen de la IMM, de que ellos, por ser del estado, pueden robar todo tipo de cultura, sin pedir permiso y sin pagar, porque leyeron aviesamente la ley de Autor del año 37.

Predico axiomáticamente que la solución es crear un servicio público de TV y Radio realmente poderoso que sirva de paradigma a los privados y les enseñe cómo hacer cultura. Ver mi aporte en la discusión de Dinatel.
Mario Handler

FERNANDEZ VICENTE dijo...

Creo, Pablo y amigos, que Tinelli refleja el vacío cultural de una gran parte de la sociedad. La vulgaridad, la sensibilidad embotada, la comparten vastos sectores sociales con independencia de su poder económico o político. Por cierto, la combinación de un ordinario rico con una masa, a lo más, mediocre, produce fenómenos tan preocupantes.

Con todo, pienso que no es un fenómeno nuevo,o que no tenga antecedentes. Siempre ocurrió, aunque eso no sea motivo para resignarnos.

Lo bueno de esta época (siglo 21, el nuevo siglo de las luces), es que todo se da en escala global, más rápido, más definido, y también más transparente.
Ahora nos damos cuenta. Pero, acaso era menos perverso, sin ir mucho atrás, la alianza entre el clero español y las masas de la España negra?
El gran hermano, Tinelli, la indigna vieja dama Mirtha, qué diferencia tienen con el franquismo y el falangismo clerical español (ibérico, si agregamos el Portugal de Salazar), y los caciques paternalistas latinoamericanos! Cuál es la diferencia en tanto a resultados? (Como decía un paisano de Los Cerrillos, 3ª sección del departamento de Canelones, y perdón por la cita algo escatológica pero que marca bien la diferencia con el Tinellismo: -"Me cago en la diferencia!"
ALFREDO BERNABE

cheperico dijo...

¡Hola!

Soy estudiante de Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires. Quiero citar dos textos (citar desde mi memoria, no los tengo acá a mano). Uno es una presentación de Claudio Villarruel en un seminario "Educar la mirada" de Flacso. Otro es un libro "otra vez sopa" dentro de mi carrera que se llama "Vivir del aire" de Di Gugliemo, quien tenía el mismo puesto que Villarruel pero en Canal 13 de acá, Buenos Aires.

El asunto es que Villarruel nos mostró un trailer de las cosas que hacía su productora, la verdad que productos que acá fueron bastante exitosos y bien valorados (o sea, en las antípodas del programa de Tinelli en asunto de valor bueno/malo). Luego, el texto de Di Gugliemo, mientras cuenta anécdotas de su gestión en Canal 13, cada tanto justifica sus decisiones con lo que el público está preparado para ver.

La verdad es que Villarruel nos tomó el pelo a todos. Un buen gerente de programación se supone que conoce cuál es su público, su tarjet. Es una cuestión de marqueting: ellos ponen en el aire lo que suponen que cierto público quiere ver. Villarruel mostró en el seminario lo que su audiencia quería ver: trailers de sus programas de televisión más "elevados", más educativos, los programas que la clase media formada e interesada en asuntos "culturales" (entre comillas, porque Bailando por un sueño también es cultura).

Un amigo se acordó de Alain Bergala, que en otra edición del mismo seminario se enojó porque, según él, educación y televisión no pueden compartir el mismo espacio. Entonces mi amigo que estaba bastante enojado, durante la ronda de preguntas, "atacó" a Villarruel ya no recuerdo con qué argumentos, pero en vano: Villarruel ya se había ganado a su público (y mi amigo no pensó mucho lo que dijo, realmente, estaba muy enojado y todo lo que dijo sólo sirvió para que Villarruel encante más a la audiencia).

A lo que apunto es que creo que el tema del marqueting no es un asunto menor a la hora de pensar la televisión. Ellos investigan hasta definir qué es lo que la sociedad (en realidad una porción de la sociedad) está en condiciones de ver, quiere ver o le falta ver pero lo está deseando, y eso es lo que ellos ofrecen: un programa que seguro va a cautivar al público durante una larga temporada y que les va a dar los buenos morlacos de los anunciantes. En otras palabras, no buscan modificar hábitos sino vincular los ya detectados con quienes los pueden aprovechar. El marqueting no busca modificar el desarrollo de las cosas porque no les conviene, salvo que el cambio también se pueda objetivar y vender.

Ninguna empresa tiene vergüenza de quedar vinculada a Tinelli; mucho peor, de quedar vinculada a Susana Gimenez o a Mirtha Lengrand (o en en género periodístico, a tipos tan nefastos como Mariano Grondona).

En fin, ya me enrosqué y no sé a dónde estoy apuntando. Espero que alguien lo pueda deducir y me lo pueda explicar.

¡Saludos!

Dante Chalco dijo...

La mejor idea ha sido la de la necesidad de regular los contenidos para que no existan infracciones que posibiliten o viabilicen la deformación de valores tradicionales frente a los antivalores.......

Alfredo Armando Aguirre dijo...

Como se que este foro esta asentado en la Banda Oriental,donde hay una capacidad de dialogar aun en la discrepancia, que en bastante menos frecuente en esta Banda Occidental, me permito meter un poco de baza.
Se me hace,atento lo que vengo presenciando hace tiempo, que en actitudes como pensar en regular contenidos, se desliza una suerte de subestimacion a la gente.Parececiera como si una vanguardia iluminada por los claustros universitarios,pudieran constituirse en un tribunal autorizado para dictaminar que contenidos van o cuales no. Algo que me recuerda a los intentos de manipulacion sea de los regimenes totalitarios como de los monopolios mediaticos transnacionales .
Me fastidia que tras la acuñacion de algun marbete ,clishe o consigna,se lo tome como rasero para desarrollar debates limitados precisamente por esos marbetes o clishes.
Sin renegar del pluralismo de ideas,pienso que cuando aparecen fenomenos comunicacionales como el que da lugar a estos intercambios,lo unico que se puede hacer sin caer en actitudes rayanas en la censura,es salir a decir que se ve como inadecuado algun contenido.Pero la gente con su misteriosa creatividad, es la que decide en ultima instancia.Una persona es un voto.La libertad solo se defiende desde la libertad y desde el irrestrcito respecto a la condicion humana.

cheperico dijo...

Para Alfredo Armando Aguirre:

1. Coincido absolutamente con la parte de tu comentario que se refiere a la subestimación de la gente y de la arrogancia de ciertos grupos intelectuales que pretenden decidir por todos qué es lo bueno y qué lo malo.

2. Pero discrepo sobre el asunto de regular contenidos: hay formas y formas. Una ley como la de servicios audiovisuales permite una suerte de regulación al buscar extender la oferta de programación (la digitalización del espacio radioeléctrico, TDT, es la otra cara de la moneda) según el origen de los contenidos (canales comunitarios, locales, etc.), los intereses que persiguen quienes los producen (no sólo $$$), etc.

Si la gente mira tele, entonces que haya cosas para ver. Tal vez no sea una comparación muy feliz pero si tengo hambre voy y como lo que tengo a mi alcance. Si tengo un gran supermercado (y la imaginación, el conocimiento y el interés apropiado) entonces seguramente compre ciertos alimentos y si sólo tengo un pequeño almacén, por más experto en cocina y nutrición que sea, poco es lo que voy a conseguir. Eso creo que puede ser regular contenidos.

Y la TDT + ley de servicios audiovisuales es una de las formas de garantizar un piso en la oferta de contenidos (convengamos que además de imaginación y un almacén hace falta plata para alimentarse).

Última digresión: tal vez la TDT no haya sido la mejor opción si se considera el enorme gasto que dicho cambio implica. Pero sin dudas es mejor que lo que había (en realidad todavía hay).