miércoles, 10 de marzo de 2010

Mafalda y la Filosofía, entre Quino y Foucault

Estimados/as, pese a sus 45 años, Mafalda -la tira gráfica más conocida de las que el talentoso Joaquín Lavado (alias “Quino”) ha realizado- sigue siendo una eterna niña, dulce e inquisidora. Y en el programa radial Sopa de Letras (conducido por Pablo Silva Olazábal y producido por Gustavo Germán. Más info en: http://blogdelasopa.blogspot.com) le han dedicado una semana entera de homenajes, que culminaron el viernes con la idea de charlar sobre los posibles vínculos entre Mafalda y la Filosofía. Y para la ocasión fuimos invitados el Lic. en Filosofía y escritor Horacio Bernardo y quien escribe estas líneas.
Les invito a escuchar online -aquí mismo, en los archivos colocados un poco más abajo- los dos bloques centrales del programa, esperando sus comentarios y ampliaciones sobre el tema propuesto. Y antes de pasar al audio, les adelanto algunos fragmentos recortados de la primera intervención que tuvimos con Horacio en el programa:

Horacio Bernardo: “Quino remite a algo que por lo menos a mí en la lectura me viene como muy directo que es a Foucault, por ejemplo, que habla justamente del poder, la microfísica del poder. (…) En cada pequeño acto está ese ejercicio político del que hablaba Quino. Yo creo que esa micropolítica también está presente en Mafalda. Los personajes están atravesados por micropoderes”

“Felipe me parece uno de los personajes más complejos, precisamente porque está atravesado como por doscientos millones de poderes. ¿Cuáles son los micropoderes? Por ejemplo, la escuela. La escuela es un espacio de poder, de micropoder. Entonces, alguno le gusta la escuela como a Mafalda, por ejemplo, y a algunos no. A Manolito y a Felipe no le gustan, por ponerte un caso.. La familia es otro espacio de micropoder. Está la figura de los padres. Los padres de Mafalda son los que más aparecen, pero también se reproduce, por ejemplo, la familia de Miguelito, que la madre no lo deja hacer tal cosa, tal otra”

“La postura que toman los personajes a raíz de estos poderes que los atraviesan los van definiendo. Por ejemplo, Mafalda y Libertad son cuestionadoras. Manolito y Susanita se tragan todo el modelo cultural sin comerla ni beberla. En cambio, personajes como Miguelito y Felipe son más ambiguos.”

Pablo Romero: “Si uno tiene en su casa una pequeña Mafalda se puede llegar a complicar bastante la vida. Las reflexiones bastante ácidas, los cuestionamientos permanentes. Y en el caso de los padres de Mafalda, también el padre que llega - el oficinista cansado- intentando escapar un poco del mundo y se encuentra precisamente con todo el cuestionamiento sobre el mundo en esa niña; la madre, a su vez, que lleva esa vida del microclima hogareño, donde está mas bien preocupada por mantener la limpieza y el orden y Mafalda la desestructura todo el tiempo y a su vez la ubica, de alguna manera, en esas vidas que pueden llegar a ser las de una clase media con pocas ambiciones y una especie de vida miserable. ¿Te imaginas volver cansado y encontrarte con Mafalda, luego de haber tenido una buena sesión de varias horas de trabajo y encontrarte con una de esas interrogantes que te plantea Mafalda?”

“Yo me voy a inclinar más por Miguelito. Creo que es el que tiene el carácter filosófico quizás más profundo. Me parece que en varias de las viñetas aparece con algunas preguntas que parecen un tanto tontas y abstractas, que es lo que hacemos los filósofos: hacer preguntas que parecen un tanto tontas y abstractas pero que rascando tienen su profundidad. También me parece que es el más solipsista y el más egocéntrico.”

Esto es sólo un parte de una charla que duró media hora y en donde, por supuesto, no faltó tampoco la lectura de algunas de las jugosas tiras de Mafalda para justificar lo argumentado. Espero que se animen a escuchar la grabacióny dejar sus comentarios.
Mafalda parece seguir mejor que nunca a sus 45 años…

Aquí va la grabación del programa -en caso de tener algún problema técnico con su reproducción en este blog, utilizar estos dos links: http://www.goear.com/listen/899c9cd/mafalda-y-la-filosofãa-pablo-romero-y-horacio-bernardo (1ª parte) http://www.goear.com/listen/0c3985c/mafalda-y-la-filosofia,-parte-2-horacio-bernardo-y-pablo-romero (2ª parte)- dividida en dos partes:

Primera Parte

(dar doble click en el icono de Play. Demora unos 10 segundos en comenzar el audio)


Segunda Parte


viernes, 5 de marzo de 2010

Presidente Mujica, un pragmático ajedrecista liberal

El primer discurso como presidente que realizó José Mujica en el Parlamento quizás haya dejado algo sorprendido a más de uno, más allá de que existan o no explícitos y públicos reconocimientos al respecto. Mientras la izquierda más radical -desde su diario La Juventud- salió a señalar con marcada indignación que Mujica era “más de los mismo” y titularon su editorial “¡A desalambrar, a desalambrar! pero, para el capital internacional”, enredados aún en desfasados y gastados eslóganes, tenemos que la prensa más oficialista (el diario La República) evitó referirse a aquellos aspectos que ideológicamente podrían ser un tanto incómodos para cualquier militante (y quizás para muchos de sus votantes) del Frente Amplio, particularmente los que refieren a las aristas más pragmáticas, de cuño liberal y a favor de una macroeconomía ligada a la vorágine posible dentro del capitalismo actual que remarcó el nuevo presidente. Y para contribuir aún más a cierto estado de sorpresa, la prensa más vinculada a la derecha se mostró casi efusivamente entusiasta con los discursos de Mujica, resaltando precisamente aquellos aspectos que tanto molestaron del discurso a la izquierda radical y a los que la izquierda más “entusiastamente oficialista” evitó referirse.
Para quienes venimos siguiendo los avatares ideológicos de Mujica, sin embargo, en nada nos sorprendió el discurso presidencial en esos aspectos más ligados a un claro pragmatismo y liberalismo político, viejas malas palabras en el imaginario sostenido e impulsado desde siempre por la izquierda local.
De la misma manera, no nos habían sorprendido varias de las declaraciones que Mujica realizara en ese sentido en el polémico libro “Pepe Coloquios”, tan festejado por la derecha local y tan afanosamente intentado ocultar, corregir o ignorar por dirigentes y militantes de la izquierda (incluso por el mismo Mujica en su momento, por cierto). Aunque, sí debemos confesar que no terminaban de cerrarnos sus coqueteos y pequeñas intrigas de “alcoba” con algunos de los sectores más militantes -y menos moderados- del Frente Amplio, más afines a darle a este segundo gobierno del FA un giro decididamente marcado hacia los viejos eslóganes de la izquierda “histórica”, asentada aún en los discursos de conflictos y luchas de clases. Particularmente, su relacionamiento con la vieja “barra” de ex compañeros de andanzas guerrilleras y los sectores más sesentistas del MPP, pero, sobre todo, con el minoritario Partido Comunista, que pese a tener una escasa votación nacional es muy fuerte en el obsoleto, elitista y poco representativo andamiaje organizativo interno del Frente Amplio.
Pero, su público “adiós a la barra”, su finalmente claro y decidido acercamiento a la línea política de Astori y Vázquez -representantes de una moderna izquierda ubicada en el centro del espectro político, que sabe sembrar eficientemente con todas las recetas y reglas económicas del capitalismo global para luego volcar los frutos recogidos en políticas sociales, acompañadas de una mejor justicia distributiva-, y sus primeros discursos como presidente dejaron en claro algunas estrategias políticas y alianzas necesarias que Mujica supo jugar con brillantez. Zorro viejo, Mujica ya declaraba en el libro Pepe Coloquios la necesidad de contar con los favores del Partido Comunista, sabiendo de su peso en el Congreso de la interna frentista, pero sobre todo sabiendo que manejan buena parte de las bases sindicales, o sea, el sector más conservador y burocratizado que tiene el Estado uruguayo. Y esto es central, porque Mujica ya planteaba en el citado libro que su plan más osado consistía en llevar adelante la madre de todas las reformas: la reforma del Estado. Nada más ni nada menos que el espacio en donde terminan fracasando presidente tras presidente. Y tenía claro que para ello debía tomar un camino distinto al de Vázquez, que no tuvo la cintura política necesaria como para saber lidiar exitosamente con las bases militantes sindicalizadas -y atornilladas al aparato estatal-. Los movimientos de Mujica fueron otros, propios de un brillante ajedrecista político. Aunque hay que ver, claro, cómo termina finalmente la partida en juego.
Hoy, el minoritario Partido Comunista cuenta con un Ministerio (el de Desarrollo Social) y con nada más ni nada menos que con el gobierno de la Intendencia de Montevideo (pues -salvo un terremoto político- es casi imposible que no gané nuevamente el FA en mayo la intendencia capitalina). Y poseer el gobierno de la capital es poseer el segundo gobierno en importancia que tiene el país. Desproporcionado espacio de poder para un sector que apenas contó con los votos justos para lograr un solo senador. ¿Por qué, entonces, esa desmesurada condescendencia de Mujica para con el PCU? La política menor, las movidas “subterráneas” y las intrigas políticas han sido la característica histórica del PCU (por cierto, sector desde siempre enfrentado al MPP de Mujica) y motor de su supervivencia y poder militante, pero esta vez se han enfrentado a la figura más camaleónica y hábil políticamente que tiene nuestro espectro de dirigentes políticos: el flamante presidente de todos los uruguayos, el hombre que una y otra vez se ha reconfigurado y adaptado a las circunstancias, el superviviente a sus tiempos de guerrillero urbano, el sobreviviente a la cárcel y las torturas de la dictadura militar, el hombre que supo adaptarse a las reglas de la democracia liberal que antes desdeñó y contra la que luchó, el reciclado radical que emerge como moderado socialdemócrata, con una mirada sobre la realidad que deja atónito a viejos compañeros de armas (por ahí anda Zabalza, su viejo compañero de armas, diciendo que Mujica “ya no tiene raíces”), que deja boquiabiertos a sus más acérrimos rivales de la derecha, los que son incapaces de llevar adelante una gestión –y sostener un discurso creíble al respecto- que represente finalmente una teoría política –y un modelo concreto de gobierno- que sintetice lo mejor del liberalismo y del socialismo, de esa perimida y errónea dicotomía con que tantos siguen pensando el mundo.
Por cierto, parte de la sutil jugada que hace Mujica en su afán de reformar el Estado y lidiar con las bases sindicales es poner al PCU en la IMM. ¿Quién mejor que el sector de bases sindicales por excelencia para enfrentar a ADEOM, el sindicato más corporativo, radical y conservador que existe en al sector estatal, anclado justamente en el gobierno departamental más importante? Gane quien gane o pierda quien pierda esa pulseada, saldrá ganando la iniciativa de Mujica de poder lidiar eficazmente con las bases sindicales para poder realizar la pretendida reforma del Estado. La IMM puede llegar a ser la tumba política para el PCU o la derrota de ADEOM en manos del rival político más similar a sí mismo -y por lo tanto, más difícil- que haya tenido que enfrentar.
Quizás el tiempo señale que -en aquellas históricas instancias del Congreso del FA de fines del 2008 de cara a elegir el candidato “oficial”- en el afán casi obsesivo de las bases militantes -particularmente las comunistas-, de cerrar el camino a Astori como candidato del FA, por tildarlo precisamente de poseer un afán pragmático y liberal, demasiado acorde a la macroeconomía reinante, no hicieron más que allanar el camino al más pragmático y políticamente liberal de los candidatos posibles.
Es Mujica un liberal en el sentido político clásico (y en más de una ocasión se ha definido precisamente en estos términos) y un hombre con una visión absolutamente pragmática respecto de la vida política, que ha dejado por ambos motivos (su liberalismo ideológico y su pragmatismo) de mirar el mundo desde los infértiles terrenos de la ideología del conflicto y del todo o nada. Precisamente, sobre esto último se refirió en su primer discurso como presidente y bien vale la pena reproducir sus palabras:

“(…) creemos que esta idea de la complementariedad de las piezas sociales, es la que mejor se ajusta a la realidad. Nos parece que el diagnóstico de concertación y convergencia es más correcto que el de conflicto”

“Hace rato que todos aprendimos que las batallas por el todo o nada, son el mejor camino para que nada cambie y para que todo se estanque. Queremos una vida política orientada a la concertación y a la suma, porque de verdad queremos transformar la realidad.”

Superar las teorías del conflicto permanente (ante lo obvio de cuestionamientos habituales, vale decir que para todos a estas alturas supongo que debe ser claro que la vida es conflicto y que existen intereses en pugna en todos los ámbitos y órdenes. Pero el asunto es sobrepasar ese estadio por vías del diálogo y el acuerdo y no acentuarlo por vías del permanente desacuerdo fundado en no dialogar con el “enemigo ideológico”), abrir los espacios de debate y superar el conservadurismo (conservadores son ciertamente, como bien señala Mujica, quienes quieren “cambiar” la realidad desde las consignas “revolucionarias” del conflicto y del todo o nada).
Esto, claro, requiere terminar de desterrar las prácticas políticas de imponerse a los gritos y el romanticismo de los “héroes de clases”. Se necesita, en todo caso, otra forma de “heroísmo” y “valentía” , mucho más difícil de poner en práctica. Pues, lo que se necesita es el diálogo sereno, el respeto por las diferencias, priorizar la vía de la argumentación, de la persuasión en base a buenas ideas, como espacio imprescindible de madurez democrática. Sobre todo, se necesita más que el interés de clase y el conflicto permanente, sujetos que piensen y actúen más allá, que piensen efectivamente en el bien comunitario. Y como bien señaló Mujica en ese primer discurso:

 “Nada de esto se consigue a los gritos. Basta mirar a los países que están adelante en estas materias y se verá que la mayor parte de ellos tienen una vida política serena. Con poca épica, pocos héroes y pocos villanos. (…) Para lograrlo estamos convencidos de que se necesita una civilizada convivencia política”

Valentía que se necesita para llevar adelante esa gran reforma del Estado que se propone Mujica y que implica enfrentar a sus propias bases políticas. Y aunque por ahora no ha habido más que derrota presidencial en ese rubro, sus intenciones y desafíos también quedaron marcados en ese primer discurso:

“Esa sinceridad y esa valentía van a ser necesarias para llevar adelante las políticas de estado que proyectamos. Para ponernos de acuerdo vamos a tener que rebajar nuestras respectivas posturas y promediarlas con las otras. Y esa rebaja implica líos obligatorios con nuestras bases políticas. Ese va a ser un test de valentía.”

Y por allí, también esto supondrá digerir que no sólo los “villanos” son corruptos, que la burocracia no tiene partido, que hay que dejar de lado la soberbia moral que suele parecer cuando nos asignamos a priori una etiqueta de “buenos” y poseedores de las verdades últimas, y aprender esas lecciones que nos impone los límites de la realidad, incluyendo las de la macroeconomía y la de los límites de los finitos recursos monetarios. Y sonaron claras y fuertes las palabras de Mujica al respecto:

“Por su parte el Frente Amplio, eterno desafiante y ahora transitorio campeón, tuvo que aceptar duras lecciones, no ya de los votantes sino de la realidad. Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas sociales infinitas.
Que la burocracia tiene vida propia, que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias.
Y hasta tuvimos que aprender, con mucho dolor, y con vergüenza, que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción.”

“Una macroeconomía prolija es un prerrequisito para todo lo demás. Seremos serios en la administración del gasto, serios en el manejo de los déficit, serios en la política monetaria y más que serios, perros, en la vigilancia del sistema financiero. Permítanme decirlo de una manera provocativa: vamos a ser ortodoxos en la macroeconomía. (…) Ya una vez quisimos ser antárticos, y producirlo todo fronteras adentro. Nos fue mal, muy mal. Seria criminal no aprender de aquellos dolores y volver a una economía enjaulada y cerrada al mundo.”

También fue importante su defensa del trabajador privado, a quien señaló como el verdadero afectado por las crisis económicas que inauguraron el siglo XXI:

“Del mismo modo la sociedad uruguaya ha protegido a sus servidores públicos mucho más que a sus trabajadores privados. Recordemos que en la crisis del año 2002 y 2003, casi 200 mil personas perdieron su trabajo y ninguna fue un funcionario público. Se estima que otras 200 mil sufrieron rebajas en sus salarios, y todos fueron trabajadores privados”.

Y no en vano, finalmente Mujica también señaló en su discurso que:

“(…) gobernar empieza por crear las condiciones políticas para gobernar.”

Y en ese sentido ha venido moviéndose en las arenas de la política local, con talento de ajedrecista, tanto hacia los partidos opositores como hacia los sectores de su propio partido que suelen obstaculizar la tarea.
Al día siguiente del triunfo de Mujica en las elecciones presidenciales escribí un artículo titulado “El día después de las elecciones presidenciales”. En el primero sostenía la importancia del centro político y de los equilibrios, la necesidad de abandonar las viejas dicotomías ideológicas y de buscar políticas de Estado que superaran la fatal partidocracia uruguaya. En el segundo, festejaba el gesto de Mujica al momento de ganar, llamando precisamente a buscar esos equilibrios con la oposición y declarando que en lo inmediato se pondrían a trabajar comisiones que apuntaran a generar políticas de estado más allá de los partidos políticos (hecho concretado ya semanas antes de su asunción, con comisiones que interpartidarias funcionando sobre cuatro puntos centrales: educación, medio ambiente, seguridad y energía). También decía que Mujica “podría ser quien dé un histórico paso en cuanto a lograr quebrar el viejo vicio político uruguayo de gobernar sin el otro, sin el perdedor en esa dicotomía de izquierda versus derecha. El tiempo lo dirá. Y la voluntad política, claro”. Es bueno saber que las cosas se van encaminando en ese sentido, que Mujica exprese que es vital gobernar “para generar transformaciones hacia el largo plazo”, para “crear las condiciones para gobernar 30 años con políticas de estado”, que más importante que el gobierno de un partido es “un sistema de partidos, tan sabio y tan potente, que es capaz de generar túneles herméticos que atraviesan las distintos presidencias de los distintos partidos ,y que por allí, por esos túneles, corren intocadas las grandes líneas estratégicas de los grandes asuntos”, aunque a los que viven la política como un hincha fanático desde la tribuna del estadio, les resulte casi intolerable tanta moderación democrática.
Ya no es tiempo de únicamente “patria para todos” ( y menos del trágico “o para nadie”) sino también de “patria con todos”. No es menor la eliminación y el agregado sustitutivo -con su correspondiente y elogiable cambio de sentido- que Mujica ensayó al momento final de su discurso para la histórica fórmula del MLN que rezaba “Habrá patria para todos o para nadie”. Ojalá ese “con todos” pueda cristalizarse. Es difícil, pero no imposible. Al menos, vale la pena intentarlo

miércoles, 10 de febrero de 2010

La otra cara del Plan Ceibal: Informática en la educación formal

En la actual administración llevada adelante por el gobierno del Frente Amplio, uno de sus logros más resonados es la implementación del Plan Ceibal, por el cual los niños de nuestro país han recibido una laptop y se han iniciado en la necesaria alfabetización informática. A su vez, ha sido Informática la materia del sistema formal de enseñanza que ha sido más recortada, registrando grandes pérdidas, tanto de horas como de puestos de trabajo y condiciones laborales en un período de sólo 5 años: a) a partir de 2006, reducción del 50% de las horas de aula al anularse el par docente, lo que implicó una perdida notoria -tanto para docentes como para alumnos- de calidad educativa. b) Posterior disminución de horas semanales por grupo, pasando de 5 a 4 horas, lo que supuso una nueva pérdida de puestos de trabajo y la reducción de la presencia e importancia curricular de la materia. c) A partir de este 2010, eliminación del 50% de los cargos de laboratorio en aquellos liceos que cuentan con más de una sala de Informática, lo cual significa no sólo más pérdidas de horas y puestos laborales, sino un nuevo retroceso en las condiciones laborales, en tanto supone que el docente de aula de informática pierde un nuevo apoyo a su tarea (el mismo apoyo que también pierden las instituciones liceales, dado el perfil que tiene el cargo docente para el Laboratorio de Informática).
Tres grandes reducciones en solo 5 años de gobierno del FA, con notable efecto sobre las condiciones laborales y con pérdida de trabajo para los docentes de Informática.
Y en todos los casos, las decisiones se tomaron sin consultas ni explicaciones. Contradictoriamente, en los discursos –y parece que casi únicamente allí- se ha priorizado el carácter consultivo y participativo para todos los espacios educativos. Pero, en el caso de lo sucedido en este año, ni siquiera se informó del nuevo recorte de horas para la materia: ni siquiera la mínima “gentileza” de poner en conocimiento al personal docente, que vivió además la incertidumbre y la angustia de no ver aparecer el llamado de elección de cargos docentes en los tiempos habituales. ¿Qué hubiese pasado, qué se diría sobre los derechos de los trabajadores, sobre la pérdida de fuentes de trabajo, sobre el carácter inconsulto y hasta sobre el “manoseo psicológico” si esto pasaba en un gobierno de derecha? No por compartir otros logros de la izquierda, ni por compartir en general su visión de la sociedad se puede ser ciego a otros errores que están teniendo. Es que parece que el Plan Ceibal tiene otros “efectos presupuestales”, un lado “oculto” y menos deseable de ser publicitado a todo “bombo”: mientras se plantea un discurso de apoyo a lo tecnológico y a la informática por parte de las autoridades educativas y de gobierno, que se concreta en los hechos con la puesta en práctica del Plan Ceibal, el gobierno apunta a quitar presencia curricular a la materia, reduce radicalmente los puestos de trabajo y perjudica las condiciones laborales de los docentes con que cuenta el sistema educativo para llevar adelante su tarea de educación informática. Más ceibalitas y menos Informática y docentes de la materia en los liceos parece ser la notable contradicción instalada. El discurso que hace hincapié en las tan mentadas ceibalitas y su posible efecto casi “mágico” parece no contar para nada con el factor humano docente profesional. Gasto enorme de presupuesto en el Plan estrella de esta administración y reducción sistemática de presupuesto para el factor humano docente del sistema educativo que lleva adelante esta disciplina. No se trata de fomentar falsas oposiciones (ceibalitas o docentes), de algo que debería ciertamente ser complementario y no opuesto, pero vale tener bien en claro por dónde va la idea de quienes llevan adelante estas actuales políticas educativas. ¿Qué diríamos de la siempre “nefasta” derecha local frente a situaciones como estas si fueran ellos los que las estuviesen llevando adelante? Lo mínimo que diríamos es que están sustituyendo docentes por laptops en nuestro sistema educativo formal, arrasando a la vez con todos los mecanismos de participación y respeto de condiciones de trabajo, en el marco de una clara lógica del “capitalismo desenfrenado e inhumano”, en una clara actuación de corte “empresarial” y en contra de los derechos de todo trabajador. Pero, bueno, esta política y manera de actuar es la que precisamente está llevando adelante un gobierno de izquierda. Difícil de digerir. Y aunque siempre es malo ver la realidad desde la caricatura y los panfletos ideológicos, sirve para ayudar a comprender algunas cuestiones centrales que el asunto tiene. Es que no es gratuita la aversión que se tiene con Informática tanto desde las autoridades educativas de izquierda como desde los propios gremios docentes (los cuales en absoluto han salido ni saldrán a denunciar esta situación), en la medida que la disciplina Informática padece un “doble estigma: a) es “hija directa” de la Reforma Rama (con lo cual la disciplina y los docentes de Informática quedaron vinculados a una reforma impuesta sin consulta alguna y con gruesos errores pedagógicos, siendo considerados sus docentes casi “arribistas”, finalmente funcionales y al servicio de una “lógica de mercado educativo” impulsada por la derecha), por lo cual los gremios docentes en todo momento le han visto con muy poca simpatía; y es considerada una materia “instrumental”, alejada de los presupuestos “humanistas” e “ilustrados” que dominan en el imaginario docente. La disciplina Informática no cuenta con prestigios epistémicos ni con apoyos gremiales dentro del sistema educativo. Su fragilidad política en ese sentido es tal que no es necesario para las autoridades ni siquiera notificar o explicar por qué se le reduce horas. ¿Qué pasaría si esos procedimientos se dieran con disciplinas como Historia, Matemática, Literatura o alguna otra materia “fuerte”, tanto en lo gremial como en su “legalización” epistemológica? No pasaría, claro. Los juicios intelectuales (o prejuicios, mejor dicho) “humanistas, ilustrados y progresistas“ que dominan en la actual administración educativa, más allá del discurso sobre el Plan ceibal y los beneficios de las nuevas tecnologías, forman parte importante de esta situación. En los hechos, ya ven ustedes cuál es la práctica educativa que se está llevando adelante en cuanto a la materia Informática en nuestro sistema educativo secundario, más allá de la ceibalita que reciben nuestros hijos para aprender nociones básicas de informática y jugar un rato.
Tampoco es para nada extraño que sea Inglés la otra materia que tuvo pérdidas horarias dentro de la nueva reformulación impulsada en este período. Forma parte de una misma lógica y visión de lo educativo. Es que se considera que Inglés e informática son meramente “instrumentales”, o sea materias “menores” según cierta concepción “ilustrada y humanista”. En tanto, el mundo ciertamente va hacia otros lados, precisamente hacia fortalecer las materias “instrumentales” como Inglés e Informática a lo largo de toda la currícula. Hay cuestiones básicas para las nuevas sociedades del siglo XXI: dominar matemática, el idioma madre, tener un segundo idioma internacional y adquirir el lenguaje y los conocimientos básicos de la herramienta más poderosa de estos tiempos históricos: la informática. En tanto, en nuestro país Informática apenas se imparte en dos años del sistema educativo formal (primero y segundo de liceo) con una carga horaria reducida, un solo docente para decenas de alumnos y con programas (a los lineamientos programáticos de contenidos me refiero) poco apropiados. El abandono no puede ser peor. Ni tampoco la poca visión sobre la importancia efectiva de la materia. ¿O se cree de verdad que las ceibalitas tendrán por sí mismas alguna suerte de efecto mágico que logrará generar sujetos críticos utilizando las nuevas tecnologías, mas allá del factor humano y de buenos programas educativos que orienten ese contacto con el elemento físico que es la laptop? La apuesta debe ir precisamente en el sentido contrario del actual: no seguir quitando presencia a Informática, sino fortalecerla, logrando actualizar sus planes y presentándola como materia obligatoria a lo largo de los seis años del sistema educativo secundario, sumando cursos anuales especializados para los años de bachillerato, que sirvan como preparación para ingenierías informáticas, carreras audiovisuales, mano de obra calificada para empresas de software, etc, etc. Mientras que los países que más rápidamente se adaptan a las nuevas circunstancias y logran a partir de esto crear sociedades con mayores posibilidades económicas -y de oportunidades- impulsan a la materia Informática a lo largo y ancho de todo su sistema educativo, tanto en primaria como en secundaria, en Uruguay le damos una laptop a los niños en la escuela, ponemos solo dos años de Informática para todo el nivel secundario y nos dedicamos a podar sus horas y quitar sus docentes dentro del sistema (teniendo la ventaja de que los docentes de informática tienen además formación en otras materias, por lo cual se trata de un cuerpo interdisciplinario que facilita la integración de saberes y el apoyo a otras materias curriculares).
¿Mentalidad tercermundista, cortedad de visión? Claramente, siempre ha sido -y sigue siendo- parte de nuestro problema más arraigado.