miércoles, 29 de octubre de 2014

El giro a la derecha, ese talón de Aquiles

Estimados, comparto esta muy breve nota, esperando generar a partir de ella algún debate interesante (y respetuoso de la diferencia de ideas, de la diferencia de opiniones -que incluyen las mías- a sabiendas que la “pasión electoral” suele traer consecuencias que no son siempre constructivas). Sus comentarios –que habilitarán el posible inicio de un debate- serán bien recibidos en este espacio del blog.

El giro a la derecha, ese talón de Aquiles

Los resultados del domingo pasado, arrojan -e irán arrojando con el correr de estos días- diversas lecturas.  En lo personal, entiendo que el triunfo del Frente Amplio tiene, al menos, dos lecturas que me parecen claves:
a) La buena gestión del propio FA, particularmente en el campo económico y en el de los logros en materia de derechos sociales.
b) La errónea apuesta de blancos y colorados a la derecha de la derecha, que se apoderó de ambos partidos. Bordaberry y Lacalle Pou generan un rechazo muy marcado en sectores que son los que, en definitiva, podrían marcar un cambio de los guarismos electorales. El necesario recambio de sensibilidad de los partidos tradicionales debería pasar por el alejarse de la derecha de la derecha, de la "high" conservadora, y dar cabida nuevamente a movimientos sociales que estén cerca de la base popular, retomar las ideas y prácticas pertenecientes a una socialdemocracia (o ciertas formas del liberalismo de izquierda) propia del siglo XXI. No han podido leer las claves de su tiempo, ni comprender que hay una forma de la sensibilidad social que ha llegado para quedarse y profundizarse. El caso más dramático, al respecto, parece ser el del partido que históricamente ha gobernado nuestro país. El Partido Colorado, el gran derrotado de la jornada electoral, tuvo la segunda peor votación de su larguísima historia y hay quedado en el CTI electoral, lo cual no es motivo de casualidades, sino de alguna causalidad notoria.
El Partido Colorado de hace apenas un siglo, de la mano del viejo Batlle y Ordóñez, abolía la pena de muerte, creaba la ley de divorcio por sola voluntad de la mujer, prohibía el trabajo a los menores de 13 años, restringía las jornadas de los menores de 19, otorgaba períodos de descanso a la mujer embarazada, generaba las pensiones a la vejez, reglamentaba los días de descanso en la semana laboral, así como la cantidad de horas semanales de trabajo (impulsaba la ley de 8 horas laborales), creaba la Escuela para ciegos, creaba AFE, UTE, el BSE y generaba la estatización del BHU y el Banco República. Y hasta prohibía las corridas de toros y las peleas de gallos, así como todo acto de crueldad hacia los animales, entre otras muchísimas cuestiones de avanzada, de reforma social, todas de cuño socialdemócrata, de marcado signo a la izquierda. Hoy hablaríamos de una izquierda cuasi “radical” si trasladáramos esas iniciativas a nuestra época. En contrapartida a ese empuje social del Partido Colorado de comienzos del siglo XX, el Partido Colorado de comienzos del siglo XXI, de la mano de la derecha más ubicada a la derecha, lleva como estandarte un proyecto de ley para encarcelar como adultos a los adolescentes que cometen delitos...esa es su principal idea, su “caballito de batalla”, su principal punto de presentación frente a la ciudadanía...saquen ustedes la cuenta respecto de la metamorfosis que en un siglo tuvo el Partido Colorado y comprenderán por qué hoy está bastante más cerca de desaparecer que de volver a gobernar el país que históricamente ha gobernado. La amplia mayoría de los batllistas de ley hace mucho tiempo que pasaron a conformar las filas de espacios socialdemócratas que ofrece el panorama político uruguayo, particularmente dentro del FA, aunque los encuentran también en el Partido Independiente –que, justamente, fue uno de los espacios políticos que pudo festejar un crecimiento tal que le permitió alcanzar el senado- y en ciertos sectores del wilsonismo, dentro del Partido Nacional.
Ciertamente, parece ser que lo primero que tienen que recuperar los partidos fundacionales es su sensibilidad social, la cual han ido perdiendo gradual y marcadamente en las últimas décadas, lo cual resulta difícil que lo logren en lo inmediato si no realizan una apuesta renovadora en su concepción ideológica del mundo y, en particular, del Uruguay del siglo XXI, marcado por un gobierno de izquierda que ha realizado adelantos sociales  y de justicia distributiva innegables, que le emparentan en buena medida -por ejemplo- con lo que fue el batllismo de comienzos del siglo XX. En sentido contrario, parece claro que a blancos y colorados tanto girar a la derecha no les ha traído más que un fuerte golpe contra el piso. Y levantarse supone no solo inteligencia política (no solucionable, por cierto, con bombardeo de publicidad “positiva” y estrategias de marketing político)  sino un giro real en el cultivo y desarrollo –insisto- de la sensibilidad social, cuya ausencia supone el gran Talón de Aquiles de ambos partidos fundacionales. Y Herrerismo y Bordaberrismo no es lo mismo que Batllismo y Wilsonismo en la tarea de buscar cultivar esa recuperación de la sensibilidad (la cual, en justa correspondencia, ha puesto por tercer período consecutivo al Frente Amplio en el poder).


16 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojalá todos los partidos hagan y propaguen lo que creen mejor para el país y no anden calibrando que si tal ley que es de derecha me trae perjuicios electorales y por lo tanto no la voto o no la llevo adelante.
Valoro mucho que no estén haciendo cuentas y que hayan hecho una campaña positiva que seguramente les trajo perjuicios electorales a diferencia de lo que hubiera sido machacar sobre, pluna, asse, ancap, etc. Celebro!
Se va limpiando la clase política y van quedando los creen en ella como un instrumento para generar el cambio social.
Los análisis como el tuyo enfocados en los réditos electorales ensucian esta concepción de la política. Es muy tentadora por cierto, pero los que no nos dedicamos a la política debemos celebrar estas campañas sinceras que poco rédito traen aparejado.
Saludos
Ramiro

Daniel Campodónico dijo...

Ya lo he decidido, me hice Independentista, y por primera ves en mi vida, militante además de votar. Trabajaré con ellos aportando ideas y escribiendo para lo que a partir de ahora será mi partido.

Pero eso sí, como les aclaré, mi país está por encima del partido, a diferencia de muchos, cuando tenga que elegir entre lo que conviene al partido y lo que creo mejor para el país, elijo a mi país aunque esto nos cueste algún puesto.

Desde ya estaré trabajando para el gobierno actual, que ya se sabe, será frenteamplista pero con minorías parlamentarias, en la que nosotros, los Independentistas, jugaremos un papel clave en el equilibrio de poder.

Saludos, y feliz democracia para todos.

Gabriela dijo...

A mí me parece muy honesto tu trabajo, Pablo. Y me encantó, recordando lo revolucionario que fue el battlismo en su tiempo, confirmar que Uruguay sigue teniendo algo especial en los "a grandes rasgos", por más que nos cueste aceptar cosas de la "puntada fina". Por eso volví a volver al país en el 2005. Abrazo.

Javier Rodríguez Weber dijo...

Es que eso que planteás deberían hacer es imposible. ¿quién dentro del Partico Colorado va a dar ese giro? Justamente porque durante décadas fueron perdiendo votos y dirigentes batllistas (empezando con Michellini) sólo ha quedado el riverismo, es decir el ala derecha que el Partido Colorado siempre tuvo. Quienes hoy se dicen batllistas expresan más bien el principismo del siglo XIX (su principal propuesta era eliminar impuestos progresivos!!). Es decir, es cierto, el Partido Colorado se hundió porque los batllistas lo abandonaron, pero eso es también la victoria del riverismo, y si son ellos quienes controlan el Partido no podés pedirles que retomen la senda socialdemócrata. El Partido Colorado sólo crecerá cuando se presente como la mejor alternativa de derecha, y entonces llegará a lo sumo al 30%.
El batllismo está en el FA (y en menor medida en el PI) y así seguirá siendo.

Anónimo dijo...

Estimado Pablo, desde el punto de vista electoral es verdad que las alas batllistas y wilsonistas le darían a los partidos tradicionales una oportunidad de ganarle al FA.
Pero es eso lo único que importa?
Que sentido tendria ganar una elección al FA si la idea es gobernar con el mismo proyecto político?
Estaríamos yendo a una especie de partido único con tres candidatos. Me parece mas logico mantener mas o menos las posturas actuales que responden aproximadamente al 43 % de la población, que no es poca cosa. Quien representaria toda esa gente si los partidos tradicionales cambian su postura?
La tarea es convencer que ese otro proyecto es conveniente para el país, y esperar que esos tres o cuatro puntos porcentuales adicionales otorguen la razón. Mientras tanto es mejor que gobierne el FA.

jorgefaral dijo...

Pablo, gracias por tu permanente apertura al diálogo desde este blog. Me interesa hacer algún comentario, pero necesitaría antes un cierto acuerdo semántico de términos, en concreto, que desarrollaras un poco más qué debemos entender por "izquierda" y por "derecha". Abrazo!

FM 100 Radio City dijo...

hola como estas te dejo un articulo que va por el mismo camino me parece, https://www.facebook.com/notes/marcelo-rizzo/el-riverismo-le-gano-al-batllismo/10152931658130832?comment_id=10152931773025832&offset=0&total_comments=2&notif_t=note_comment

un abrazo

María dijo...

La democracia es un instrumento que lo que nos asegura es el paso de todos los partidos políticos por el poder. Eso significa que, a través del tiempo, el partido gobernante sea quien ofrece soluciones a las mayorías, y garantías a las minorías. No voto a este partido de gobierno pero respeto su oferta que hace hincapié en las necesidades sociales. El Partido Nacional, al que adhiero, hace hincapié en la educación y yo le echo en cara al FA, que hayamos llegado a madres sopapeando maestros, a gente amenazando médicos, a sindicatos que hablan de odio de clases como si no trabajáramos todos los uruguayos salvo 3 o 4 gatos locos que son ricos, porque en este país la clase media sube y baja pero la mayoria es media. Y por el hecho de no tener educación, tampoco tenemos seguridad, porque van de la mano una de otra. Pero quizá el país lo que sintió como bueno es que el FA hiciera cumplir a rajatabla las cuestiones de seguridad social que fueron creadas por Batlle pero no cumplidas cabalmente por los gobiernos anteriores. Y seguramente mañana se sentirá la necesidad de la educación que por cierto no se la dará el FA a quien le cabrá la responsabilidad de la mala educación social y académica en que se está ahogando este país.

Anónimo dijo...

Hola a todos, personalmente no me atrae la política ni tampoco soy entendida en la materia, pero desde mi punto de vista. Los dos partidos tradicionales, blanco y colorado cometieron varios errores, como por ej. el del tema de la edad de imputabilidad, utilizaron a los menores infractores como "cuco" y causa de la inseguridad y todos sabemos bien que no es así y que la baja de la edad en todo casi no arreglaría nada. Escuché a través de la propaganda televisiva al Dr. Bordaberry emitir comentarios desacertados que en todo caso pueden engañar a personas sin ningún tipo de conocimiento al respecto y eso está mal. Por otro lado el FA, que ha liderado el No a la baja, que ha hecho con respecto a la situación de los menores en el hogar Ser de la Berro, qué pasó con todo eso, un sólo procesamiento? todo quieto! no se habló más! No me parece bien, claro no los favorecía de cara a las elecciones. Pienso que el FA con los "superpoderes" que ha tenido, mayoría parlamentaria, etc. hubiera podido tener otros logros en diez años, tuvo todo el viento a su favor y todavía hay muchos agujeros oscuros.
Por supuesto no voté a ninguno de los tres, aunque no desperdicié la posibilidad de mostrarles humildemente con mi voto, que todos tienen mucho para hacer.
Saludos a todos,
Patricia

Raquel dijo...

Estimado Pablo:
Muchas gracias por esta oportunidad de intercambiar ideas. Quisiera tener tiempo para pensar y ver todas los números de estas elecciones, pero por ahora leeré las interpretaciones de otr@s.
Con respecto a los planteos que haces en este artículo, sin tener formación académica al respecto, creo que a la interpretación de los resultados se debería incorporar también el concepto de a qu intereses representan y defienden cada partido. No estoy hablando de clases porque los nuestros son partidos policlasistas (las clases económicas y sociales siguen existiendo aunque no nos guste hablar de ellas), pero no todos los partidos defienden los mismos intereses a nivel nacional, regional e internacional. Siguen habiendo contradicciones claves en el mundo que se reflejan a nivel local (las contradicciones siguen existiendo aunque ahora no nos guste hablar de ellas) y cada comunidad electoral (partidos o coaliciones) se ubica frente a ellas. Me parece importante para la democracia y su transparencia que se tenga claro qué intereses representa y defiende cada comunidad electoral. En el caso concreto del Partido Colorado, y los sectores mayoritarios del Partido Nacional, ideológicamente son coherentes con los intereses que representan. Por lo que no les pido ningún cambio, son lo que son, representan lo que representan. Lo que celebro y mucho, es que cada vez reciben menos votos, menos confianza de la ciudadanía. Y no los votamos simplemente porque no representan los intereses de la mayoría del l@s uruguay@s.
Raquel Pérez Clariget

Emiliano Galasso dijo...

Comparto lo que planteás en el artículo. El país está cambiando la polarización política, solo que muchos políticos no la están viendo. El país ya no está polarizando en la dicotomía blanco/colorado sino que, con la llegada del Frente Amplio al poder, la dicotomía cambió en el sentido izquierda/derecha. Antes de la creación del Frente, la dicotomía izquierda/derecha no se sentía como tal, se era Blanco o Colorado pero no de izquierda o derecha. De hecho, dentro de ambos partidos existían pensamientos de izquierda y derecha. La pugna entre izquierda y derecha en ambos partidos implicó que parte de la gente de izquierda de ambos partidos se fueran y se unieran con la izquierda independiente para crear el Frente Amplio. Tanto el Partido Nacional como el Colorado han ido perdiendo sus respectivas alas de izquierda que se fueron en su mayoría al Frente Amplio.
Hoy en día, las fracciones de derecha más conservadoras son las mayoría tanto en el Partido Nacional (a través del Herrerismo) como en el Partido Colorado (a través del Bordaberrysmo), que a su vez, ambas ya han estado relacionadas cuando Herrera se junta con Benito Nardone para ganar las elecciones del 58 en la cual Bordaberry padre (colorado de Nardone) fue senador por el Partido Nacional cuando Herrera salió presidente.
Los partido tradicionales no han asumido este cambio, de hecho, ni siquiera han tomado conciencia del cambio ideológico en el país. El país ya no se encuentra dividido entre Blancos y Colorados, sino entre izquierda y derecha... y es más, el país está virando hacia la izquierda si se toma en cuenta que sólo un 43% votó a los partidos tradicionales, un 48% al Frente Amplio, un 1% a Unión Popular y un 3% al Partido Independiente (que es más centro que izquierda)

jorgefaral dijo...

Insisto, cómo debemos entender los términos izquierda/derecha? qué representa cada postura? qué quiero decir con "yo soy de izquierda/derecha"? etc? Sin aclararlo no me siento capaz de valorar la entrada de Pablo y comentarios. Capaz que da para una nueva entrada para dialogarlo aparte. Creo que el análisis filosófico de hechos políticos (se trata de esto, no?) requiere precisión en los términos y evitar la contaminación ideológica en los argumentos. Saludos!

Pablo Romero dijo...

Estimado Jorge, a mi entender, la diferencia central entre izquierda y derecha paso hoy día por el concepto de justicia distributiva y por el hincapié en mayor o menor apuesta a las políticas sociales (la "sensibilidad social" de la cual hablo en la nota). Conceptualmente, en el campo de la filosofía política, siempre se ha diferenciado a partir de la vieja disputa dicotómica entre igualdad (colectiva) y libertad (individual). Mientras la izquierda hace hincapié particularmente en la igualdad (comunitarismo), la derecha lo hace en la libertad (individualismo liberal). Al respecto, es notable la "tercera vía" que plantea Vaz Ferreira en su obra "Sobre los problemas sociales". Hoy día, insisto, ya no utilizaría la clásica distinción entre "revolucionarios" y "conservadores", heredada de la Revolución francesa, sino en los modos de distribuir los bienes sociales y económicos dentro de una comunidad (y no en los modos de lograr esos bienes, en tanto la economía de mercado hace tiempo alcanzó tanto a la izquierda como a la derecha) y en el acento en políticas de ayudas sociales (y agendas vinculadas a derechos de colectivos minoritarios o marginados). En todos estos ìtems, alcanza ver la diferencia entre el Partido Colorado y el FA, por ejemplo. claramente, uno está la izquierda y el otro a la derecha.

Anónimo dijo...

Casi no tomo alcohol, así que en mi caso el susto no despertó al mamado. Mi susto era consciente y en pleno estado de vigilia. Me costaba aceptar que un producto de marketing político a caballo de presentarse como macanudo, ganara las elecciones. Revisaba las macanas del Frente Amplio que me habían enojado y me parecían insuficientes para que la población diera un giro violento a la derecha. Pensaba, que no solamente el posible presidente era de derecha, sino que su apoyo parlamentario sería aún más de derecha porque iba a tener que cogobernar con Bordaberry. Veía a mi alrededor los “clase media” molestos con el IRPF y con el “salario a la pobreza”. Decían que al país le fue bien porque tuvimos viento de cola. Lo tuvimos y lo aprovechamos. El país promovió la inversión a niveles inéditos, realizó un impecable manejo financiero de la deuda, mantuvo la ocupación, recuperó los salarios, cambió la matriz energética, generalizó la fibra óptica, extendió la educación universitaria al interior, dejó ganar mucho a los agricultores, abrió mercados, redujo la pobreza, eliminó la indigencia, elevó salarios de docentes y policías, tecnificó la policía, descongestionó las cárceles, eliminó la fuga del INAU. Vaya a saber cuántos etc. me faltan.
¡Qué lo parió! hubiera dicho Mendieta. Todo esto en menos de diez años. La oposición hace su trabajo indicando cosas que no se hicieron bien, pero lo hace prescindiendo de la historia, de su propia historia. Ellos son el futuro. El pasado para ellos es lejano, son sus tradiciones. Los blancos fueron defensores de las leyes y del sufragio. Los colorados inventaron la socialdemocracia. De sus compulsiones neoliberales ya no hablan. Del tendal de pobreza y exclusión que generaron no se hacen cargo. De los tiempos de reparto de puestos públicos y de las jubilaciones sin aportes, no se acuerdan. De su reparto del Estado en su solapado 3 y 2 no hablan. Desde La Tahona viene su candidato en estado de pureza. Dice que no viene a refundar, pero él mismo es una refundación desconectada de la historia. Intentó hábilmente apropiarse de todo lo hecho con un discurso hueco. Es inaceptable que un opositor no se oponga. Puede ser todo lo positivo que quiera, pero no alcanza decir que se va a mejorar lo que se ha hecho bien, cambiar lo que se ha hecho mal y crear lo que falta. Todos queremos ser ricos y sanos en vez de pobres y enfermos.
Nuestro sistema electoral es perverso. Fue creado para impedir que el Frente Amplio ganara. Carece de sentido que quien obtuvo 48% de los votos deba contender con quien obtuvo el 31% y que éste pueda ganar la presidencia con el parlamento en contra. (CONTINÚA) Ariel Asuaga

Anónimo dijo...

(CONTINUACIÓN) No cabe duda de que el Frente Amplio debería ganar estas elecciones. Yo exijo un manejo responsable de la mayoría porque la democracia se basa en el respeto de la minoría y no es la dictadura de la mayoría. También exijo que no se caiga en el reparto del Estado. En definitiva pido que no se caiga en los vicios del poder.
Confío en que se va a trabajar fuerte en materia de educación. Ojalá se pueda contar con la colaboración de los profesores, que parecen estar más preocupados en las goteras, los sueldos y el poder, que en enseñar. Sin ellos nada es posible. Me parece posible reivindicar simultáneamente con educar. La docencia es una profesión apostólica, pero a toda la sociedad le corresponde apoyar, formar y proteger a sus educadores.
Podemos expresar deseos, pero es mejor que éstos estén fundados. Si queremos ser un país mejor, necesitamos mantener la inversión, tecnificarnos y educarnos. Un país envejecido necesita mejorar drástica y rápidamente su productividad. Hay campos evidentes: biología, informática, electrónica, agricultura en sentido amplio. Necesitamos más investigación y más innovación. Por supuesto tenemos que lograr que todos lleguen a las oportunidades. Siento que logramos revertir el camino de segregación que el país siguió hasta el 2004. Hay daño irreversible, pero también lo hay reversible. Hay cosas que serán lentas porque los efectos son de generación en generación. Necesitamos paciencia, perseverancia y rigor. Debemos rechazar de plano la idea simplista de exigir contrapartidas a los postergados sin considerar el daño que se les infligió. Para ser claro, no podemos exigirles que piensen con claridad y con valores adecuados cuando comieron mal, vivieron entre la basura y en hogares desintegrados. Si los que estamos bien no nos hacemos cargo de los que están mal difícilmente logremos otra cosa que separarnos. Pienso que Uruguay sigue siendo una sociedad relativamente homogénea y amortiguadora. Recuperó ese rumbo. Estamos dispuestos a enlentecer el tranco para que nadie quede atrás, pero el tranco debe ser firme y el rumbo seguro. De a uno come la gallina y se llena.

Ariel Asuaga

Anónimo dijo...

Ariel, tu aporte es un discurso a favor del FA, con muchos argumentos convincentes. Pero no me queda claro que reflexión haces a partir del articulo de Pablo.